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viernes, 5 de diciembre de 2008

La tarea de la familia ante la pederastia en internet

La "epidemia pederasta" –tal como la define el Secretario de Justicia norteamericano– es una trágica consecuencia de la infancia abandonada, que es la cantera de donde proceden el millón de niños que se explotan sexualmente cada año en todo el mundo; pero se aprovecha del vacío moral que aún ofrecen las nuevas tecnologías como internet. Para combatirla, hay que fomentar la cultura de la familia; especialmente, satisfaciendo las nuevas necesidades educativas que la televisión e internet imponen a las familias.

El peligro surge cuando se permite que la tele sustituya a la familia o a la escuela como instrumento de socialización; especialmente en aquellos niños o adolescentes de baja autoestima y altas necesidades afectivas, porque se encuentran predispuestos a interactuar con los incentivos básicos que le ofrece la televisión en el anonimato de internet.

El nuevo child grooming, o ciberacoso infantil, consiste en ganarse la confianza del niño que previamente se ha seleccionado como presa de la cacería, y lograr que les envíe una fotografía con la que puedan chantajearle, hasta conseguir abusar sexualmente de él/ella. Se trata de la misma a estrategia que siempre han utilizado los acosadores. Y también resulta sencillo evitarla: basta con prohibir a los hijos que intimen con extraños en internet, y con situar el ordenador en una habitación de uso común, y sin cámara web.

Más complicada resulta la neutralización del marketing que haya comenzado a ejercer el pederasta, porque su intención primordial estriba en aislar a su víctima del resto de su familia. Este adolescente sólo deja abierta a su intimidad la puerta de la cibernáutica –que es la misma por la que se ha introducido su seductor-, y, para destaparle, es necesario convertir las nuevas tecnologías en instrumentos educativos: ya sea dejando que nuestros hijos nos enseñen a manejar las novedades de internet, o ya improvisando una tertulia mientras se retransmiten sus teleseries favoritas, En ambos casos, es fácil observar un salto cualitativo en las relaciones familiares.

Estos remedios caseros resultan imprescindibles para abordar en toda su extensión el enorme problema de la pederastia, que, según el FBI, mueve al año 10.000 millones de dólares, y se ejercita desde campos sociales cuya degeneración resulta inverosímil.

Para realizarse plenamente, la familia necesita proyectar su cultura en la sociedad de la información, a través de cauces ciudadanos del tipo de las asociaciones de telespectadores.


Fuente: clubalarcos.blogspot.com