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viernes, 5 de diciembre de 2008

Pelémico filtro de seguridad en Internet del Gobierno australiano

El gobierno federal australiano pretende aumentar la navegación segura en Internet desarrolando un filtro de contenidos con el fin de auemntar la seguridad de los menores.

Pero la polémica ha saltado porque de acuerdo a los ciudadanos australianos, el filtro no funciona y, por si fuera poco, además conculca una serie de Derechos Fundamentales. Según los planes del Ministerio Australiano, el filtro implementado a nivel de ISP bloqueará todo contenido, dirigido a cualquier suscriptor de internet, cuya calificación sea superior a M.

Para entender eso de la calificación hay que recurrir al sistema de calificación de contenido que se usa en Australia, donde existen las siglas G (General, de contenido muy suave ), PG (Guía Parental, el contenido es suave), M (Recomendado para personas maduras, el contenido es de impacto moderado), MA15+ (No adecuado para menores de 15 años, excepto bajo la compañía de un padre o guardia legal, el contenido es de fuerte impacto), R18+ (Mayores de 18 años, contenido de alto nivel), X18+ (Mayores de 18 años, esta categoría se aplica a los contenidos de sexo explícito).

En la práctica, esto quiere decir que una persona adulta no podrá acceder a contenido desde MA15+ para arriba. Pero la trampa es la que sigue:

Un suscriptor australiano puede evitar la aplicación del filtro siempre que consienta inscribir su nombre en una lista manejada por el gobierno, en cuyo caso podrá recibir contenido marcado como MA15+, R18+, pero no podrá acceder a contenido ilegal o contenido calificado como RC o Refused Calification, ya que este contenido seguirá siendo filtrado.

Los ciudadanos australianos alegan que el plan de Internet Service Provider (ISP) level filtering escapa a los propósitos originales de protección del menor, ya que al abarcar también contenido ilegal (esto es, todo contenido ilegal, habido y por haber) se enredarían en el filtro contenidos como: derechos de autor, difamación y racismo, eutanasia y suicidio, discusiones sobre drogas prohibidas, o pornografía para adultos

Y como es técnicamente muy difícil filtrar contenido, siempre habrá contenido ilegal que se deslizará por el filtro. Incluso,de acuerdo al último test hecho por el gobierno y los ISP’s australianos, y extrapolando los resultados, 1 de cada 100 páginas será bloqueada, siendo su contenido perfectamente legal.

Y todo eso sin mencionar que las técnicas de filtrado ralentizarán las conexiones a internet de los australianos. Por todo esto, los autralianos están organizando marchas y protestas.


Fuente: iurisprudentia.cl

jueves, 4 de diciembre de 2008

Menores y ciberdelitos, una realidad evitable

La evolución de Internet, con nuevas aplicaciones y servicios y un ancho de banda adecuado para los contenidos audiovisuales, ha cambiado el papel de los “navegantes”. Ahora somos protagonistas activos y, como tales, responsables de nuestras acciones y ediciones. Artículo de Jorge Flores, coordinador del proyecto PantallasAmigas.

Los ciberdelitos: una nueva realidad

La actualidad cotidiana nos trae sucesos ilícitos que relacionan adolescentes y su actividad online. En muchos casos tienen que ver con el ciberbullying o ciberacoso (amenazas, injurias…) pero hay una abundante y variada casuística: delitos contra la intimidad, estafas, daños por intrusión en sistemas ajenos, distribución de pornografía infantil. Y si es bien cierto que siempre han podido darse conductas ilícitas entre los adolescentes, la forma, disponibilidad, variedad y alcance de las que ahora estamos presenciando poco o nada tienen que ver con realidades anteriores.

Desde su propia habitación pueden cometer un delito grave, incluso sin pretenderlo o sin ser conscientes de ello, en apenas 20 segundos. Por ejemplo, las amenazas que se vertieron en el fotolog del menor supuestamente implicado en el asesinato de la adolescente de Ripollet. Tuve ocasión de acceder a él horas antes de su clausura, como hicieron miles de adolescentes que, soliviantados, cometieron el delito de amenazar, de muerte en muchos casos. Al delito de amenaza le acompañan en este caso dos agravantes: hacerlo por escrito y por un medio que dificulta su identificación. Sacando este mismo comentario en una clase de cuarto de secundaria, pude observar dos cosas:

No les es fácil asimilar que la Ley se aplica en todo lugar y caso, también a los menores, también en la Red. Les cuesta asimilar que las leyes son iguales para los menores y para los mayores (aunque las sanciones se apliquen de diferente manera) y que en Internet (digamos la “vida real virtual”) opera de la misma manera que en la calle (llamemosle “vida real física”).

(...) conciben que el supuesto culpable podía ser objeto de todo tipo de linchamiento, aún sin estar probada su autoría. No se trata ya de una condena paralela, sino que le despojaron, al menos en su espíritu, de todos los derechos como ser humano.

Ignorantes de la Ley… y adolescentes

Muchos adolescentes no saben que chantajear por email, leer sin permiso los mensajes ajenos, ridiculizar con mentiras a través de una página web, usar la identidad de otra persona en el messenger… se corresponden en lo legal, mejor dicho, en lo ilegal, con nombres de delitos como amenaza con condición, interceptación de comunicaciones, difamación y usurpación de estado civil. Que de los delitos cometidos se deriva una responsabilidad penal (en función de tramos de edad) y una responsabilidad civil en forma, por lo general, de sanción económica por los daños y perjuicios ocasionados.


Adultos con limitaciones importantes

Desconocemos respecto a los adolescentes y sus implicaciones legales en Internet, dos realidades importantes:

* La gran diversidad de delitos que en Internet se pueden llegar a cometer de la manera más simple y su gravedad. Otro ejemplo: robo la contraseña de Messenger de alguien, me hago pasar por él, me entero de cosas privadas y las hago públicas. Tres en uno: interceptación de comunicaciones, usurpación de estado civil y revelación de secretos.
* Las muy diferentes formas en que la misma acción ilegal puede cobrar forma. Tanto es así que, incluso en el improbable caso de conocer las palabras y términos implicados, nos resultaría difícil visualizarlo y mucho más verbalizarlo. Si a esto le unimos el complejo “mundo legal” (ruego en este punto se me disculpen las incorrecciones al respecto, prueba evidente del encabezamiento del párrafo)… ¿estamos preparados para orientar a los menores en esta faceta de su “vida real virtual”?.


Contexto susceptible a los conflictos


Por si fuera poco, esta situación, además, tiende a agravarse por cuanto la Red sigue proporcionando un sustrato adecuado para quienes, de forma consciente o no, realizan conductas impropias:

* sensación de anonimato (“no pueden saber que soy yo”).
* sensación de impunidad (“mucha otra gente lo hace y no parece que les ocurra nada”).
* contenidos de carácter audiovisual cada vez más fáciles y cómodos de crear, transmitir y publicar (ya se pueden subir desde el móvil sin pasar siquiera por el ordenador).
* redes sociales crecientes en número, variedad y adeptos, con abundancia de datos y material gráfico, inviables para cualquier intento de supervisión estricta de las actividades de sus usuarios online.
* herramientas o utilidades de “hacking” cada vez más sofisticadas y al alcance de un mayor número de internautas.
* nuevas formas de delito que se expanden con suma celeridad y mutan incluso antes de que se hayan podido tomar medidas contra las mismas.
* renovadas posibilidades de la Web 2.0, que hacen del internauta un protagonista cada vez más activo e influyente en la creación de contenidos de todo tipo.

La información como necesidad imperiosa

¿Qué se puede hacer? Sí, lo de siempre, educar… empezando en casa con “lo de los límites” y todo eso. Promover valores… bien también… ¿y si empezamos por algo de verdad mucho más sencillo? ¿Por qué no aprendemos los adultos un poquito de eso que les y nos afecta y, de paso, se lo contamos a ellos?.

Concluyo con dos cuestiones:

* Me consta que los adolescentes no saben “de estas cosas”, porque entre otras razones nadie les ha enseñado ni les ha facilitado su acercamiento al asunto, arduo de por sí.
* Creo que si supieran qué es ilegal y qué consecuencias tiene, muchos dejarían de hacer cosas que están haciendo ahora siendo o no conscientes de su ilegalidad.

La apuesta es clara. Aunque a todos nos gustaría una ciudad con los coches bien aparcados por aquello del respeto a los demás (la “ética y la cívica”, que fue una asignatura de algunos en el cole en una determinada época) quizás tengamos que optar de momento por una ciudad con los coches mejor aparcados por unos conductores temerosos de las multas y las sanciones, e informados en consecuencia de en qué lugares está permitido aparcar. No podemos quejarnos de los vehículos mal estacionados si no colocamos de manera visible las señales y damos a conocer las consecuencias de su incumplimiento, esto es, si no facilitamos a los conductores la información que van a tomar en cuenta a la hora de decidir cómo aparcar: dónde se puede y qué pasa si no se hace bien.

Fuente:inteco.es

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Los usuarios de Internet no son conscientes de que dejan un "rastro"

El "rastro" que cada usuario deja en Internet queda registrado, y según el director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD, los uusuarios no son conscientes del alcance que de esa información puede hacerse.

El máximo responsable de la Agencia Española de Protección de Datos subrayó que los ciudadanos saben los peligros que conlleva el intercambio de información. "Intuyen que dejan rastro y que sus datos personales van a ser conservados, pero no son tan conocedores del alcance de esos rastros y de que pueden ejercer determinados derechos para cancelar esa información", aseveró Artemi Rallo.

Apeló, frente a ese "desconocimiento" que todavía puede existir, a la necesidad de que la industria y los suministradores de servicios a través de Internet "minimicen los riesgos asociados a ese desconocimiento", y advirtió de la especial vulnerabilidad de los jóvenes en ese sentido.

Las principales amenazas han cambiado durante los últimos años, y en la actualidad uno de los mayores peligros se centra en la publicidad transmitida a través de medios tecnológicos, sobre todo por el teléfono móvil, y la difusión de imágenes por internet.

Apostó en ese sentido por que el sistema educativo forme a los alumnos sobre el derecho constitucional a la protección de los datos personales, y por que la formación en las aulas sobre la utilización de las modernas tecnologías incluya también nociones sobre los riesgos que éstas conllevan.

La legislación española que regula la protección de los datos personales es "especialmente estricta" y observó que la trasposición de la directiva europea sobre esta materia ha sido muy desigual, "pero España diseñó un modelo en el que prima la garantía efectiva del derecho de los ciudadanos". Precisó que eso implica que cada denuncia que interpone un ciudadano "se estudia y se investiga y puede dar lugar a la sanción correspondiente".

Fuente: 20minutos.es